Vivir las consecuencias de una guerra en primera persona no solo implica perder una casa, un trabajo o un entorno conocido. Para muchas personas desplazadas, supone también transitar una fractura profunda en su identidad, sus relaciones y su seguridad emocional. Cuando a la experiencia del exilio se suma la carga de género y la precariedad derivada del desplazamiento, la soledad adquiere una dimensión especialmente compleja.
En ese cruce de vulnerabilidades, la iniciativa “Tejiendo Vínculos” ha desarrollado una segunda Jornada y espacio de encuentro, reflexión y acompañamiento, dedicado en esta ocasión al AUTOCONOCIMIENTO Y VIAJE INTERIOR.

La propuesta parte de una idea esencial: la Soledad NO Deseada no es solo ausencia de compañía. También puede manifestarse como miedo, vacío, desarraigo, tristeza o desconexión, afectando de manera directa a la salud física y mental. En el caso de mujeres migrantes, desplazadas o refugiadas, estas sensaciones suelen intensificarse por la distancia con la familia, la incertidumbre y las secuelas emocionales de la guerra.
Una vulnerabilidad multiplicada
La organización describe esta realidad como una “triple vulnerabilidad”: ser mujer, vivir una condición migratoria y haber atravesado una guerra. El resultado es una experiencia de aislamiento que no siempre se expresa con palabras, pero sí con señales muy concretas. Problemas de sueño, alteraciones en la alimentación, irritabilidad, dificultades para concentrarse, estrés continuo o cambios en la vida cotidiana son algunas de las manifestaciones más habituales.
A ello se suman las pérdidas acumuladas. No se trata solo de la separación de seres queridos, sino también de dejar atrás el país, la profesión, las rutinas, las aficiones y la vida que existía antes del conflicto. Afrontar ese proceso exige tiempo, espacio y acompañamiento. El duelo, recuerdan desde la iniciativa, es una respuesta natural ante la pérdida, y transitarlo no significa debilidad, sino humanidad.
Acompañar el duelo
En los retiros organizados por UkraniaSOS y la Comunidad Euskrania se facilita precisamente ese espacio: un lugar donde sentir, compartir y respirar sin exigencia. Se permite a las participantes vivir las emociones que aparezcan, con la certeza de que son reacciones normales ante una situación anómala y dolorosa. Hablar, escuchar a otras personas en circunstancias parecidas y encontrar pequeños momentos de alivio a través de la música, los paseos, el relax o el juego forman parte de esta metodología.
La clave, explican, no es “superar” la experiencia de forma rápida, sino construir un proceso donde cada persona pueda encontrar recursos para sostenerse. En ese recorrido, el papel de profesionales multidisciplinares y del voluntariado resulta fundamental. Siempre desde un marco de apoyo y nunca de intervención psicológica directa, los posibles casos que requieren atención especializada se derivan a los recursos públicos correspondientes.
Aprender a mirarse por dentro

La segunda sesión de los retiros se centró en el autoconocimiento y el viaje interior. En ella, la introspección se presentó como una herramienta necesaria para mujeres que han visto transformarse de forma radical su lugar en el mundo. Conocer la propia historia, identificar bloqueos y reconocer fortalezas permite reconstruir parte de la identidad dañada por la guerra y el desarraigo.
La dinámica de trabajo, coordinada por Kateryna Kaminska, introdujo además un modelo de estilos relacionales que ayuda a comprender cómo nos vinculamos con los demás. Tierra, Fuego, Agua y Aire fueron las cuatro claves utilizadas para explicar que no todas las personas se comunican, reaccionan o necesitan lo mismo. Entender esos estilos no solo favorece la convivencia, sino que también reduce conflictos y mejora la capacidad de conexión.
«La idea central es sencilla pero poderosa: no somos mejores ni peores, sino distintas y complementarias. Y reconocerlo puede convertirse en una herramienta de gran valor para reconstruir vínculos en contextos de fragilidad emocional…«
Relacionarse para no aislarse
El trabajo sobre los estilos relacionales fue más allá de la teoría. Se ofrecieron orientaciones prácticas para adaptar la comunicación a cada persona, algo especialmente útil en contextos de apoyo mutuo. A las personas de estilo Tierra les ayuda la claridad, la estabilidad y la información detallada; a las de Fuego, la comunicación directa y orientada a resultados; a las de Agua, el tacto, el tiempo y la escucha; y a las de Aire, la flexibilidad, el estímulo y el reconocimiento.
Este tipo de herramientas tiene un valor especial cuando se trabaja con mujeres que han tenido que reconstruir su vida desde cero. La relación con el entorno, además, se vuelve una parte esencial del bienestar, y aprender a comunicar y comprenderse mejor puede abrir puertas a la confianza, la cooperación y la pertenencia.
Empoderamiento y autoestima
La jornada también puso el foco en una idea decisiva: el empoderamiento profesional como vía para fortalecer la autoestima personal. En situaciones de desplazamiento, el acceso al empleo, al autoempleo o a iniciativas de emprendimiento no solo mejora la economía familiar. También devuelve sensación de utilidad, proyecto y futuro.
Antes de hablar de emprendimiento, la sesión contextualizó la realidad de Ucrania previa a la invasión y la brusca caída de las condiciones de vida tras el inicio de la guerra. La pérdida de estabilidad económica, la precariedad en el país de acogida y las dificultades para acceder a empleos acordes con la formación previa convierten el camino profesional en un reto adicional para muchas mujeres y hombres refugiados.

Por eso, el equipo de UkraniaSOS y la Comunidad Euskrania acompaña a las personas en itinerarios relacionados con el empleo y el autoempleo, la creación de proyectos y la viabilidad de pequeñas iniciativas emprendedoras. «No se trata solo de abrir una puerta laboral, sino de construir autonomía, recuperar capacidades y activar redes de apoyo«, explicó uno de los fundadores y Voluntario de la entidad, Txerra Ordeñana, quien desarrolló unas dinámicas durante la jornada.
Este grupo también contó con el conocimiento y experiencia de Jorge González Revilla, entre otros propósitos dedicado a abrir NUEVOS CAMINOS VITALES:
«Soy un acompañante para abrir nuevos caminos: Mi propósito es conectar personas, guiarlas y darles herramientas prácticas en momentos de cambio vital o profesional.
Lo hago a través de mis libros y dinamizando programas intensivos en el mundo de la tecnología, emprendimiento y desarrollo personal.
Soy una persona multidisciplinar, que ha vivido experiencias en diferentes campos. Me hace feliz acompañar y ver cómo las personas sacan el potencial que llevan dentro para hacer un cambio a mejor en poco tiempo…»
Economía, dignidad y proyecto de vida
La precariedad económica y la soledad suelen alimentarse mutuamente. «Cuando faltan recursos, disminuyen también las oportunidades de participación social, y eso profundiza el aislamiento. En el caso de muchas mujeres refugiadas, que además sostienen solas a sus hijas e hijos, esta situación se vuelve todavía más dura«, explicaba Anastasia Gryshko, coautora de la metodología Oxygen, especializada en la formación de habilidades blandas y meta-habilidades. En su país, Ucrania, he podido entrenar a más de 1.000 gerentes de negocios y, puso el broche final de esta jornada.
Frente a ello, el emprendimiento aparece como una herramienta de dignidad y resistencia. Con orientación, formación y seguimiento, las personas participantes pueden compartir ideas, valorar si un proyecto es viable, conocer las formas jurídicas de empresa, explorar ayudas disponibles y, muy importante: «el objetivo no es únicamente crear actividad económica, sino también abrir horizontes de desarrollo personal y colectivo«, concluyó Txerra.
Una red que sostiene
“TEJIENDO VÍNCULOS” no es solo un nombre, sino una forma de entender la intervención comunitaria. Reconocer el dolor, acompañar el duelo, facilitar el autoconocimiento y promover la autonomía son pasos de una misma estrategia: evitar que la soledad no deseada se convierta en una condena silenciosa.
En un contexto de guerra, exilio y reconstrucción vital, cada conversación, cada espacio compartido y cada gesto de apoyo cuentan. Porque a veces volver a empezar no consiste en olvidar lo perdido, sino en encontrar una nueva red donde volver a sentirse acompañada.


Estas actividades se desarrollan en el marco de
BizkaiSare 2030 – Gizartea Ehuntzen,
estrategia comunitaria para una sociedad cohesionada.
Cuentan con el apoyo financiero del programa de Acción Comunitaria y Prevención de la Soledad del
Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad de Bizkaiko Foru Aldundia / Diputación Foral de Bizkaia · Enplegu, Gizarte Kohesio eta Berdintasun Saila ·


TEJIENDO VÍNCULOS: Fortaleciendo redes comunitarias frente a la soledad en personas desplazadas, refugiadas y migrantes.
Un conjunto de iniciativas coordinadas por
UkraniaSOS – EUSKRANIA
con la colaboración de
· FUNDACIÓN INSTITUTO EUROPA DE LOS PUEBLOS
· NEGOBIDE, CÍRCULO EMPRESARIAL NEGOCIOS Y VALORES