La ‘Soledad NO Deseada’ se ha convertido en una de las realidades más silenciosas e incluso invisibles de nuestra sociedad. Difícil de identificar y cuantificar, afecta a Personas de todas las edades, perfiles y colectivos, desacreditando la idea de que la necesaria conexión social está resuelta en un mundo hiperconectado por las Tecnologías de la Imagen y la Comunicación, gracias a sus Redes.

Efectivamente y de un tiempo a esta parte, la problemática se extiende peligrosamente y no sólo se limita a su espacio más tópico, la tercera edad; sus circunstancias atraviesan diferentes etapas vitales e impactan en jóvenes y personas adultas por comunes y distintos motivos, especialmente en entornos urbanos donde la precariedad o el ritmo acelerado dificultan la construcción de vínculos estables.
La Soledad NO Deseada ya no es simplemente estar solas; es sentirse desconectadas, incomprendidas o sin apoyo emocional significativo. Sus efectos van más allá del malestar emocional: puede influir en la salud física, aumentar el riesgo de depresión y ansiedad, y debilitar la percepción de pertenencia. Y uno de los mayores desafíos es su reconocimiento: muchas personas evitan admitir la situación por miedo al estigma o por interpretarlo como un fracaso personal, lo que les dificulta pedir ayuda y, a nosotras, desconocer que podemos serles útiles.
Así las cosas, un grupo de organizaciones que en Bizkaia trabajamos para hacer frente a esta realidad, nos hemos reunido en un ‘FOCUS Group’ para compartir inquietudes, ideas y retos que puedan mejorar nuestras actividades de mediación e intervención.
Maitane Ortega y Andrea Cossen, de Grupo SSI; Laura Agupiña, de Zabaltzen-Sartu; Leticia Pérez, de Bidegintza; Shey Gutiérrez Aguirre, coach y formadora; Aitor Gazteluiturri, de Inbiku; Maria Molinuevo, de la Asociación E.H.E Norai; Lili Villalobos, emprendedora en Jappy Gallery; Yorsdanska García, de Mujeres Migradas Emprendedoras; y Oksana Zubriev, de la Comunidad EUSKRANIA – UkraniaSOS.
Cada quien en su espacio natural, cada organización con sus colectivos, el esfuerzo que se desarrolla es importante y, paso a paso, consigue pequeños grandes resultados.
El Conversatorio puso en común las claves de trabajo que hacen posible el cuidado de las Personas y, también se abordo una cuestión que no es menor: ¿quién cuida de las Personas que cuidan de las Personas?
Ciertamente, a todas nos encanta nuestro trabajo pero, asimismo reconocemos que las muchas situaciones y dificultades sobre las que intervenimos, restan muchas energías y generan un desgaste profesional y personal, agotamiento físico y emocional. La constante exposición al sufrimiento ajeno, la complejidad de tomar una imprescindible distancia con los problemas, el exceso de casos, la falta de recursos, la sobrecarga administrativa o la propia presión que nos auto-exigimos con el objetivo de resolver todos y cada uno de los retos en los que nos involucramos, generan estrés, frustración y, en ocasiones, sentimientos de incompetencia y culpabilidad que quizá no acertamos a reparar.
La propia conversación entre nosotras ayuda a soltar este tipo de toxinas y contribuye a ver nuestras actividades con ‘las gafas de ver más lejos’: SÍ, es posible conseguir más y mejor impacto reuniendo ocasionalmente experiencias y compartiendo herramientas o recursos que a todas nos pueden ayudar a mejorar y ser más útiles cada día.
Y también nos colocamos el casco de Visión 3D y 360 grados. Con él hemos coincidido en comprobar que hay muchas formas de favorecer la interconexion vital que ayude a cubrir diferentes necesidades de forma simultánea: apoyo emocional, salud, vivienda, inserción laboral, apoyo al emprendimiento, expresión artística, deporte, naturaleza, mindfulness,.. aportando una respuesta global y adaptada a la realidad local.
El papel de nuestras organizaciones es fundamental. Asociaciones, entidades comunitarias, cooperativas, profesionales, emprendimientos y redes de voluntariado, desarrollamos iniciativas que van desde acompañamientos personalizados hasta actividades grupales que fomentan la interacción y el sentido de Comunidad. Pero nuestro impacto puede multiplicarse si somos capaces de coordinarnos, compartir regularmente experiencias, metodologías, recursos y buenas prácticas para optimizar esfuerzos, evitar duplicidades y llegar a más personas en situación de vulnerabilidad.
La colaboración inter-organizacional también facilita la detección temprana de casos donde aportar y la creación de respuestas más adaptadas a las distintas realidades. No es lo mismo intervenir con una persona mayor en situación de dependencia que con un joven que experimenta aislamiento emocional en un entorno digitalizado. La diversidad de enfoques enriquece la intervención, y la especialización de cada entidad puede facilitar la derivación de casos, evitar la duplicidad de esfuerzos y canaliza de manera más eficiente los recursos públicos y privados, maximizando el impacto social en nuestros barrios y municipios.
Abordar la Soledad NO Deseada requiere una mirada colectiva que combine sensibilización social, acción civil y políticas públicas como las impulsadas por la Diputación Foral de Bizkaia a través de BizkaiSare 2030 – Gizartea Ehuntzen, su estrategia comunitaria para una sociedad cohesionada. Toca entender que se trata de un problema compartido, y no individual, quizá por tanto un buen primer paso para construir nuestra sociedad de verdad más conectada, empática y resiliente.
Ya están empezando a pasar cosas buenas y, las mejores siempre están por llegar…
Si tu entidad está trabajando la Soledad NO Deseada y quieres unirte para compartir esfuerzos y mejorar el impacto, contáctanos: ukraniaSOS@gmail.com

Estas actividades se desarrollan en el marco de ‘BizkaiSare 2030 – Gizartea Ehuntzen‘, la estrategia comunitaria impulsada para construir una sociedad más cohesionada, inclusiva y conectada. Las acciones cuentan con el apoyo financiero del programa de Acción Comunitaria y Prevención de la Soledad del Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad de la Diputación Foral de Bizkaia.


